Programación y robótica en las aulas, un fenómeno en crecimiento

De a poco, estos saberes se están incorporando en el ámbito educativo. ¿Cuáles son sus ventajas? ¿Qué nuevos desafíos trae? En esta nota te lo contamos

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Las Ciencias de la Computación no son una novedad y hoy forman parte de distintos ámbitos de nuestras vidas, desde lo más cotidiano -como seleccionar la alarma del celular- hasta apps que facilitan la comunicación a personas que poseen alguna discapacidad. Casi sin darnos cuenta, estamos inmersos en la llamada “cultura digital”. El campo de la educación no está ajeno al avance de estas tecnologías: la programación y la robótica han irrumpido desde hace algunos años en las escuelas y ya integran la oferta de otras instituciones educativas. Pero… ¿qué son y cómo se aplican?

Tanto la programación como la robótica constituyen saberes emergentes vinculados a las nuevas tecnologías, cada vez más indispensables para la inclusión en la sociedad del conocimiento, y para desenvolvernos en un mundo que se complejiza cada vez más.

Pero hay otro aspecto central: con un adecuado enfoque pedagógico, tienen el potencial de fortalecer el aprendizaje de campos tradicionales como ciencias naturales, matemática, prácticas del lenguaje y lenguas extranjeras.

La programación, el primer paso

¿Qué significa programar? Tan simple como elaborar una secuencia de pasos lógicos para obtener un resultado. Un programa es, básicamente, un conjunto de instrucciones destinadas a ser ejecutadas por un autómata: la computadora. Cada una de estas instrucciones son soluciones a problemas. Programar implica, por lo tanto, delimitar problemas para poder luego formular soluciones adecuadas. Para ello, se emplea una estrategia llamada división en subtareas, que consiste en dividir una acción en otras acciones más pequeñas.

Pensemos por ejemplo en una actividad tan simple como preparar un rico mate. Si tuviéramos que indicarle a otra persona cómo hacerlo, ¿qué instrucciones le daríamos? ¿Cuáles serían los pasos a seguir? Y allí podríamos empezar a enumerar: 1) calentar el agua; 2) colocar x cantidad de yerba; 3) echar el agua, etc…

Como en Los Supersónicos

Con frecuencia se habla de programación y robótica como si fueran parte de lo mismo pero no es así. Lo que sí es importante aclarar es que la segunda requiere, necesariamente, de la primera. Y es que un robot es un autómata capaz de ejecutar una serie de instrucciones con determinada finalidad.

La robótica educativa específicamente proporciona a los estudiantes todo lo que necesitan para construir y programar fácilmente un robot capaz de realizar diversas tareas. Se trabaja de manera práctica, a través de la experimentación, donde los niños o jóvenes son protagonistas de su propia experiencia de aprendizaje. Y los docentes con frecuencia recurren a lo lúdico, ya que esta disciplina posibilita que los estudiantes asimilen los conceptos (matemáticos, físicos, biológicos, etc.) de manera divertida.

Los robots utilizados están específicamente diseñados para fines educativos y varían en complejidad de acuerdo al nivel. Armarlos ya resulta en sí una actividad desafiante y motivadora.


Beneficios


Utilizadas de forma estratégica, en el marco de propuestas pedagógicas, la programación y la robótica permiten desarrollar en los estudiantes las capacidades de:

  • Analizar un problema y descomponerlo en partes.
  • Ser creativos en la búsqueda de soluciones, entendiendo que, en la mayoría de los casos, hay diferentes caminos para obtener un mismo resultado.
  • Trabajar de manera colaborativa, en la medida en que pueden debatir entre pares sobre las distintas alternativas para solucionar el problema.
  • Fortalecer el pensamiento crítico y reflexionar sobre el proceso realizado, argumentando las decisiones que fueron tomando en cada paso para sortear los obstáculos.

¿A partir de qué edad?

Estudiantes de todos los niveles educativos pueden aprender utilizando estos recursos, ya que es posible adaptar los conocimientos y las prácticas a las diferentes edades y capacidades de los alumnos.

Una niña en sala de 4 años, por ejemplo, ya está en condiciones de dar sus primeros pasos en la programación. En este nivel se suele utilizar un aplicativo como Scracht Jr para lograr que uno de sus personajes llegue desde un punto A a un punto B realizando determinado recorrido. A esa edad puede también programar un simpático robot para que realice algo similar.

Durante estas primeras etapas educativas, hasta los 6 años aproximadamente, el uso de la robótica está enfocado en promover aprendizajes básicos. La evidencia demuestra que manipular robots permite que los niños desarrollen habilidades motoras finas así como también la coordinación del ojo con la mano, al mismo tiempo que fomenta la cooperación y el trabajo en equipo.

¿Adiós a la educación tradicional?


Las nuevas tecnologías y, en particular, las que aquí hemos mencionado, forman parte de un cambio de paradigma donde el estudiante es protagonista de sus aprendizajes. Pero ello no implica desplazar todo lo que en escuelas se venía haciendo. La programación y la robótica no reemplazan a los libros ni al tradicional pizarrón. Suman nuevas formas de acercar al conocimiento. Mucho menos dejan de lado al docente, quien tiene el rol fundamental de guiar y acompañar a sus alumnos en este recorrido, tarea central que requiere de una formación continua acorde a los tiempos que corren.

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