Vacaciones de julio, ideales para turistear en Córdoba

Se acercan las vacaciones de invierno y varios cordobeses ya van pensando en hacerse una escapadita. Por eso, desde La Posta te traemos algunas opciones para todos los gustos y bolsillos: algunas bien conocidas y otras que, seguramente, vas a descubrir.

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Miramar de Ansenuza

Desde hace unos años, Miramar es uno de los lugares más elegidos para vacacionar o pasar un finde. El sitio supo resurgir y transformarse, superando el daño que le provocó la gran inundación de fines de los 70. Hoy, atrae por su riqueza en biodiversidad, sus bellos paisajes, sus balnearios, sus deportes náuticos y una amplia oferta gastronómica y hotelera.

A esto se suma una importante novedad de los últimos días: ¡El área es ahora Parque y Reserva Nacional! El pasado 30 de junio la Cámara de Senadores aprobó por unanimidad el proyecto que ya contaba con media sanción de Diputados.

Créditos:
norbertoturista
 , CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

La laguna de Mar Chiquita o Mar de Ansenuza es la laguna salada más grande de Sudamérica y la quinta a nivel mundial. Junto a los Bañados de Río Dulce conforman un enorme humedal, que es considerado un espacio fundamental para la conservación de la biodiversidad.

Alpa Corral

Esta localidad, que se encuentra a 100 kilómetros de la ciudad de Río Cuarto es, por su naturaleza, ideal para quienes buscan relajarse y realizar actividades al aire libre. La localidad está bordeada por el río Las Barracas, de aguas cristalinas por el cual se extiende un hermoso balneario con una tupida arboleda. Al recorrerlo en su longitud se pueden visitar lugares como El Cajón, El Vado, Los Pinares y La Olla.

Créditos: Julio Ricardo Buratti , 
CC BY-SA 3.0 , vía Wikimedia Commons

En Alpa Corral se puede hacer de todo, todo el año: trekking, caminatas, tirolesas, pesca, observación de aves y fotografía. El paisaje en sí mismo es encantador mostrando con claridad el paso de las sierras chicas a las sierras de pre-cordillera, con grandes formaciones rocosas. Y en julio las familias pueden disfrutar del Festival Infantil de invierno.

Las Salinas, el gran manto blanco

¿Alguna vez has contemplado un horizonte blanco que se pierde en el infinito? Bueno, eso son las Salinas Grandes. Ubicadas en el extremo noroeste de Córdoba, son compartidas con otras tres provincias: Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero. Desde la Capital hay que recorrer unos 180 km pasando por Jesús María para luego tomar la Ruta 60 hacia Catamarca, atravesar Deán Funes y pasar por Quilino hasta llegar al encantador poblado de San José de las Salinas, donde te aconsejamos consultar a los lugareños por la mejor manera para acceder al salar.

El invierno es una excelente época para visitar este maravilloso lugar, ya que durante el verano las temperaturas pueden rondar los 45° C y el suelo se torna poco firme debido a las lluvias. Asimismo, siempre es recomendable recorrer el salar a pie y no en vehículo porque puede quedar enterrado en el blando suelo. 

Dentro de las Salinas Grandes se encuentra, desde 1988, la Reserva Natural Silvestre Monte de las Barrancas, una isla verde rodeada del desierto salino que preserva la vida de especies autóctonas en peligro de extinción: suris, flamencos, gatos de monte y lampalaguas. Mientras que las especies vegetales son las típicas del  bosque seco: chañar, brea, quebracho blanco, mistol y algarrobo, entre otros. A este sitio solo se puede ingresar en compañía de un guardaparque. 

Museo Mujica Lainez, en La Cumbre

Es La Cumbre uno de los lugares más encantadores del valle de Punilla. Se destaca por sus antiguas construcciones y una amplia oferta cultural y gastronómica, donde las casas de té suelen ser las preferidas de los visitantes y locales. Y a unos tres kilómetros del centro se encuentra una de las perlas más preciadas de esta población: El Paraíso, la Casa Museo que perteneció al reconocido escritor Manuel Mujica Lainez y que habitó junto a su familia desde 1969 hasta su muerte, en 1984.

Antes de ingresar, su jardín con tupida vegetación ya resulta impactante. Se ofrecen visitas guiadas por todo el interior de la casona que aún guarda los tesoros del escritor: su colección de objetos de arte traídos de sus viajes por el mundo, sus libros y su máquina de escribir, entre otros. Las paredes están adornadas también por dibujos del propio artista y fotos que retratan momentos de su vida en donde aparecen reconocidas personalidades que formaban parte de su círculo íntimo como Victoria Ocampo, Borges y China Zorrilla.

Capilla Buffo, un monumento al amor

En Unquillo, a unos pocos kilómetros de Córdoba capital (38 por la E53) se encuentra una verdadera joya de las Sierras Chicas: la Capilla Buffo, una de las construcciones más fascinantes y misteriosas de nuestra provincia que fue fruto de una historia trágica pero también de amor, devoción, arte y ciencia.

La Capilla debe su nombre a su constructor, Guido Buffo, un inmigrante italiano que de manera extraordinaria manejaba diversas áreas de conocimiento: era pintor, escultor, músico, astrónomo, inventor, sismólogo, científico, educador, filósofo, escritor e investigador de botánica y zoología. Buffo llegó a nuestro país en 1910 e inmediatamente se instaló en las sierras de Córdoba. En 1914 conoció a quien fuera el amor de su vida, la periodista cordobesa Leonor Allende. Fruto de esa relación nació en 1917 su hija Eleonora. Por desgracia del destino, ambas mujeres fueron diagnosticadas con tuberculosis, lo que llevó a la familia a instalarse en medio de la naturaleza. Lamentablemente, en 1931 la enfermedad se llevó la vida de Leonor y, diez años después, la de su hija. La desgracia y el profundo amor que Guido sentía por ambas lo llevó a construir una cripta familiar a pocos metros de la casa donde habían vivido.

Su interior es fascinante: cuatro columnas sostienen una cúpula de forma ojival que le brinda una gran acústica; la bóveda está cubierta por frescos renacentistas que representan el cosmos y pasajes de la vida de las difuntas mujeres, decorados por la luz solar según el momento del día. En el piso, un dibujo de nubes simula una alfombra y algunas incrustaciones de bronce grafican los planetas y estrellas en la posición exacta como estaban en el momento de la muerte de Eleonora. Desde el techo cuelgan tres péndulos, entre ellos el de Foucault, que solía utilizarse para detectar los movimientos sísmicos. Y en el exterior se leen las notas de la Quinta Sinfonía de Beethoven y la oración de Jesús en el huerto según San Mateo.

Esta maravillosa obra le llevó a nuestro “Da Vinci” local 9 años. Guido Buffo falleció en 1960 y sus restos descansan en el lugar junto a las dos mujeres que inspiraron su creación.

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