La vida, 20 años después de recibir un riñón de mamá

El 27 se febrero se conmemora el Día Internacional del Trasplante y elegimos esta fecha para recordar una de las historias más conmovedoras que publicamos en nuestra revista.

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Mary y Marcelo Aurelli son madre e hijo, quizás de los vínculos más fuertes que puedan existir. Pero los une algo más: hace 20 años, Mary le donó un riñón a Marcelo y con él le regaló una nueva vida.

En septiembre de 2004 fueron tapa de la edición número 10 de La Posta. Habían pasado tan sólo dos años de la cirugía. Dialogamos con ambos hace unos días y comprobamos que la emoción de aquel momento sigue a flor de piel.

Tiempos difíciles

Marcelo y su mamá relataron nuevamente cómo vivieron ese proceso desde el momento en que recibieron una mala noticia: con tan sólo 25 años, a él le diagnosticaron una insuficiencia renal que lo obligaría a requerir diálisis. Mary guarda en su memoria esa fecha y cada una de las que luego marcarían hitos en ese proceso: “Hace dos días se cumplió un aniversario de ese día que nos cambió para siempre”. Y agrega: “Cuando nos dijeron que iba a entrar en diálisis se nos hizo un mundo, no teníamos idea de lo que significaba. Al poco tiempo supimos que era una insuficiencia renal crónica y que la única manera de salvarlo era con un trasplante.”

Allí comenzó un largo camino. A Marcelo lo anotaron en lista de espera en el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) mientras que su mamá, su hermano y un tío se hacían estudios para analizar la compatibilidad como potenciales donantes. “Yo no lo dudé ni por un segundo”, recuerda Mary con una voz que parece revivir la angustia de esos días.

Resultó que, de los tres, Mary fue la más compatible. Con los ojos llenos de lágrimas, ella recuerda ese momento: Fuimos tan compatibles que la doctora que nos hizo el estudio me dijo que yo parecía un gemelo de Marcelo… Eso a mi no me lo sacó más nadie”. Como persona de una profunda fe, tomó eso como una señal. Pero se encontró con la negativa de su hijo, quien temía más por la salud de su mamá que por la propia.

El joven decidió esperar a que apareciera un donante por medio del INUCAI pero eso no sucedió. Mientras, pasaba el tiempo y su salud se deterioraba cada día más. Necesitaba realizarse diálisis tres veces por semana, lo que implicaba unas 5 horas conectado a un equipo para limpiar su organismo. Así transcurrieron más de seis años hasta que, por fin, Marcelo accedió a recibir el riñón de su madre.

Un antes y un después del trasplante

El 30 de julio de 2002 en la Clínica Vélez Sarsfield se realizó el trasplante. A los tres días Mary ya estaba en su casa pero el joven tuvo que sortear nuevos inconvenientes: tras 60 días de internación y dos cirugías más, el nuevo riñón empezó a funcionar con normalidad.

En ese instante empezó a recuperar la vida que tenía antes. Eso sí, siguiendo al pie de la letra los cuidados indicados por sus médicos: remedios inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano, dieta, mucho líquido y muy poca sal. También, controles cada 3 meses. “Se que a este riñón tengo que cuidarlo el doble por lo que significa, es todo un compromiso” afirma sonriendo Marcelo mientras mira a su madre.

La felicidad de la familia llegó a su plenitud cuando dos años después del trasplante fue padre por segunda vez. Al momento de realizar nuestra nota en 2004 esperaba la llegada de Nazarena, su segunda hija que hoy ya tiene 17 años.

Por su parte, la salud de Mary continuó con absoluta normalidad. “Yo no me acuerdo que tengo un solo riñón, salvo por la medicación y los controles que me hacen todos los años. Lo cuido pero mi vida es totalmente normal, nunca sentí absolutamente nada”.

Hace dos años, la pandemia volvió a ponerlos a prueba. La afrontaron con muchos cuidados y preocupación por Marcelo, dado que las personas inmunosuprimidas están entre los grupos de riesgo. En noviembre de 2020 él dio positivo de Covid-19 pero, afortunadamente, transitó la enfermedad sin complicaciones. Su mamá se contagió hace dos meses, en diciembre, pero también la atravesó sin problemas.

Las miradas de madre e hijo transmiten el profundo amor que los une, amor que pudo sortear las dificultades y que, si bien siempre estuvo, hace casi 20 años encontró su máxima expresión en la donación de un órgano. Al consultarles qué mensaje le podrían dar a quienes dudan si ser donantes o no, Mary responde: “No hay que perder tiempo. Un día es mucho, no hay que dudarlo, no tendría que haber nadie en lista de espera. Uno que lo ha pasado sabe lo que es…”

Trasplantes en Córdoba y en el país

Según datos oficiales, a la fecha son 7230 personas en nuestro país las que se encuentran en lista de espera del INCUCAI y en lo que va del 2022 se han efectuado 174 trasplantes de órganos. En Córdoba, son 716 las personas que esperan y 36 los trasplantes de órganos realizados hasta el momento.

¿Quiénes pueden donar?

En Argentina, a partir de la Ley 27.447 o “Ley Justina“, se considera donante a toda persona capaz y mayor de 18 años que haya manifestado su voluntad afirmativa o que no haya dejado constancia expresa de su oposición.

Asimismo, la recomendación es que cada persona deje asentada su decisión de manera formal, además de conversar sobre el tema con sus familiares. El trámite es muy sencillo y puede realizarse por los siguientes canales:

  • Al gestionar el DNI.
  • A través de la app Mi Argentina.
  • Enviando un telegrama con nombre, apellido, DNI y domicilio, desde cualquier dependencia de Correo Argentino (el trámite es gratuito).
  • Firmando un acta en las oficinas del INCUCAI o en las de los Organismos Jurisdiccionales de Ablación e implante del país. El Ente Coordinador de Ablación e Implante de Córdoba (ECODAIC) funciona en calle Ayacucho 1691 de la ciudad.

Cabe aclarar que la expresión de voluntad es personal e intransferible y cada ciudadano puede modificarla en cualquier momento por estos mismos medios.

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