Museo del Cuarteto, nuevo templo del ritmo popular

En la ex Caja de Jubilaciones se inauguró un espacio que cuenta la historia de la música típica de Córdoba

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En el corazón del centro de la ciudad, sobre la transitada esquina de Colón y Rivera Indarte, se alza el edificio que alberga al flamante Museo del Cuarteto, inaugurado el pasado 14 de octubre. Se trata del lugar donde funcionó durante décadas la Caja de Jubilaciones, con su imponente puerta dorada.

El espacio invita a recorrerlo a través de dos plantas en las que están dispuestos instrumentos, vestimenta, discos de oro, textos, fotos y videos de los principales referentes del ritmo. El objetivo: preservar y contar la historia de esta manifestación de la cultura popular cordobesa. También se prevé la realización de concursos literarios y poéticos, además de actividades de arte plástico o de escultura.

Con una atmósfera colorida, que mezcla lo antiguo con lo contemporáneo, el nuevo museo dedicado exclusivamente al tunga-tunga propone recorrer la cronología del cuarteto desde sus orígenes hasta su historia más reciente. Sobresalen nombres como Leonor Marzano (la Leo), Carlos “La Mona” Jiménez, Chébere, Rodrigo, Sebastián y Noelia. Pero, además de rendir homenaje a estas grandes figuras, el museo pone en contexto cada etapa atravesada por este ritmo que, si bien se caracteriza por ser alegre, se vio afectado por hechos históricos como el Cordobazo y la última dictadura militar.

Un edificio emblemático

La sede del Museo del Cuarteto es uno de los edificios históricos más reconocidos de la ciudad y valorado por su estilo neorrenacentista. Se construyó para que funcionara allí la Caja de Jubilaciones y la obra estuvo a cargo del estudio del arquitecto santafesino Salvador Bertuzzi, que sorprendió con su proyecto, tanto desde el punto de vista técnico como artístico. Se inauguró el 1 de enero de 1942.

Los especialistas lo ubican dentro del movimiento de restauración nacionalista, con un estilo neorrenacentista combinado con elementos del movimiento moderno. Lo distinguen su imponente fachada que mide 33 metros de altura, coronada por un piso con arcadas, puerta de bronce, grandes columnas trabajadas, revestimiento de granito rosado y ventanales con rejas de hierro forjado.

La Leo, una semilla que se multiplicó

El 4 de junio de 1943, con la presentación en vivo del Cuarteto Leo en el auditorio de LV3, surgía el cuarteto. Allí, la joven pianista Leonor Marzano impuso una fuerte marcación con la mano izquierda que era inusual y que, a la postre, permitió alumbrar una música que tenía algo de pasodobles, fox trot y tarantelas, ritmos heredados de nuestros inmigrantes. Nacía así el famoso tunga-tunga.

El ritmo que impuso el Cuarteto Leo se popularizó y rápidamente surgieron otros grupos que comenzaron a repetirlo en sus presentaciones.

El término “cuarteto” se debe a que, originalmente, las bandas estaban integradas por cuatro músicos que tocaban piano, acordeón, contrabajo y violín.

Los primeros bailes se realizaron en el interior provincial, y años después, la agrupación comenzó a presentarse en la periferia de Córdoba Capital. Ya durante la década del ´60 logró instalarse de lleno en la gran ciudad. Fue aquí donde el cuarteto se convirtió en la música con la que comenzaron a identificarse los amplios sectores populares.

De Carlitos Rolán a Ulises Bueno

En 1965, el Cuarteto Leo incorporó un nuevo cantante: Carlitos “Pueblo” Rolán quien formó parte de la banda hasta 1971. Allí comenzó a transitar su carrera solista aportando piano y bajo eléctricos al ritmo.

El 1 de julio de 1967 debutó el Cuarteto Berna con un joven cantante: Carlos “La Mona” Jiménez, quien por entonces tenía sólo 15 años. Tiempo después pasaría a integrar el Cuarteto de Oro, banda con la que grabó 26 discos. En 1984, “La Mona” decidió lanzarse como solista y el resto es historia conocida. Su éxito se mantiene vigente y, a la par de él, el cuarteto veía triunfar otras bandas y solistas como Chébere, Trulalá, Sebastián, La Barra, Pelusa.

Mientras, el ritmo se extendía hacia otros sectores sociales. Otro referente fuerte es Rodrigo, quien se consagró desde Buenos Aires hacia todo el país. Lamentablemente falleció muy joven de manera trágica y repentina en el mejor momento de su carrera. Allí “El Potro” se convirtió en un mito viviente y sus temas en clásicos del cancionero popular a nivel nacional.

El cuarteto es historia viva. Figuras como Ulises Bueno, Damián Córdoba, Sabroso o Magui Olave, por mencionar sólo algunos, tienen hoy su lugar ganado y verán surgir nuevos herederos de este ritmo único.

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