Adelia María Setto, artista multifacética

Recibió el Premio Jerónimo Luis de Cabrera por su trabajo en la Fundación Añil. Es Egresada Distinguida de la UNC y en 2014 la Municipalidad la nombró Mujer Destacada de la Zona Sur de nuestra ciudad.

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Las pinté a ellas: la niña interior en cada mujer

Adelia María Setto es, literalmente, una Mujer Destacada de la zona sur de nuestra ciudad. Fue distinguida por la Municipalidad en 2014, un reconocimiento más que merecido para esta multifacética artista que hizo mucho por las infancias desde Fundación Añil y que no deja de sorprender con sus obras.

Su más reciente muestra, “Las pinté a ellas” -presentada en marzo de este año-, es una colección de retratos de grandes mujeres de nuestro país y del mundo.
Se puede acceder a la muestra virtual desde el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=SWLytLeFpgw

Adelia nos relató cuál fue su fuente de inspiración: “Comenzó a forjarse en 2017, cuando pinté a una querida amiga que en una tormenta me cubrió con su tapado, en el centro. A partir de esa pintura, pensé en pintar amigas. Pero después aparecieron rostros a los que quería pintar, que sin conocerlos eran muy cercanos a mi corazón.

Pinté a Violeta Parra, a Milena -la novia de Kafka-, a Rosa Luxemburgo, a Marilyn Monroe y tantas más. La muestra era sin duda un homenaje a las mujeres.

Pensé también en esas mujeres de niñas, y me emocioné pintandolas.” Es así como se puede apreciar, por ejemplo, retratos de las niñas que fueron Eva, Madonna o Marylin, por mencionar algunas.

Setto terminó estas obras durante la pandemia, en enero de este año. Por padecer de problemas respiratorios estuvo todo ese tiempo aislada pero volcó toda su energía y su talento en sus pinturas.

Por estas mismas circunstancias, la muestra se presentó de manera virtual el 11 de marzo de este año en la Facultad de Comunicación de la UNC, institución de la cual Adelia es egresada.

Su amigo y colega Aldo Balasso fue el realizador visual. Juntos trabajaron en el jardín de la casa de Adelia y de a poco fue tomando forma la maravillosa muestra que puede apreciarse en alta definición desde YouTube.

Hoy, mirando en retrospectiva, la artista asegura orgullosa: “Todas esas mujeres tienen algo de mí; juntas conforman mi alma”, dice.

Resiliencia: el motor de Adelia y de los chicos que ayudó

La historia de Adelia Setto es la de una niña del interior de la provincia (nació en la localidad de Wenceslao Escalante) que logró vencer enormes obstáculos: tuvo desde su infancia una enfermedad que le provocó intensos dolores y cirugías de columna que hasta la llevaron a pasar tres años enyesada desde la pelvis hasta el mentón.

Lejos de permitir que esta adversidad la limitara, Adelia tuvo la determinación y la fuerza para superar ese dolor y alcanzar metas que a muchos les hubieran parecido imposibles.

Esta experiencia marcó su futuro y fue el motor para ayudar a otros. “Creo que la Fundación Añil siempre estuvo en mi corazón desde que me operaron de la columna a los 12 años”, asegura. Fue allí cuando le regalaron una caja de acuarelas y la Adelia niña comenzó a convertirse en la artista que hoy es.

A los 22 años inició su trabajo con niños que tenían dificultades de aprendizaje. “Con ellos, la comunicación siempre fue buena”, recuerda. Quizás, porque vio en ellos algo de sí misma.

En esa época comenzó a diseñar un método de estudio basado en sus propias estrategias de la infancia, lo que tiempo después daría origen a la Fundación Añil, un Centro de Resiliencia.

Adelia tuvo la oportunidad de viajar y de vivir en otros países, pero hubo un viaje en particular que dejó huella: En 1994 fue a Trento a visitar la villa St´ Ignazio de Solidaridad Internacional, en donde conoció a refugiados de la guerra de Bosnia. “La experiencia fue tan fuerte que supe que estaba preparada para brindar mi corazón a los demás y repartirme entre la pedagogía de resiliencia y la pintura. En 2001 nació Fundación Añil, destinada a niños y adolescentes con algún déficit físico pero con sus potencialidades intelectuales intactas. Había que trabajar su sufrimiento para que salieran adelante. Después incorporamos a otros niños, pero sin alejarnos del objetivo ya que los profesionales del equipo interdisciplinario estaban preparados para eso.”

Desde Fundación Añil, Adelia ayudó a muchos niños mediante la pedagogía de la resiliencia y la pintura

Fundación Añil desarrolló una intensa tarea a lo largo de casi veinte años, con resultados sorprendentes. “Hoy, esos niños ya son hombres y mujeres casi todos realizados en alguna tarea”, relata orgullosa Setto.

Y agrega: “La experiencia fue tan rica al punto que ahora, en plena pandemia, son algunos miembros de Añil (profesionales y padres) quienes se solidarizan con su presencia en mis cuidados”.

Tantos años de trabajo generaron hermosos vínculos y un riquísimo aprendizaje. Por ello la artista se anima a anticipar algo que, seguramente, se convertirá en otro logro: “Espero que la vida me dé la posibilidad de escribir un libro sobre las vivencias y estrategias de la resiliencia en Añil”.

“Chicos de este mundo”, una muestra que dejó huellas

A veinte años de su presentación, Adelia Setto repasó con La Posta cómo fue el antes y el después de esta muestra tan significativa: “En el 2000 mi vida experimentó un cambio radical; me tomé un año sabático para pensar el nuevo rumbo. Mientras tanto, decidí pintar para una muestra creyendo que sería la última de mi vida por los dolores de columna que me producía.”

Empecé a pintar con pastel, una técnica que me alivió bastante ya que no me requería permanecer horas delante del caballete. Esa vez me sedujeron rostros infantiles reales que seleccionaba de medios gráficos del mundo, fotos de fotógrafos famosos o simples notas de diarios.”

Un año después, “Chicos de este mundo” se presentaba en el teatro Real y, cinco años más tarde, en el Cabildo de Córdoba.

Pero Adelia fue más allá: “Como esos chicos eran reales busqué a algunos. Así fue como una niña del norte cordobés asistió a la inauguración y con Mariana Otero, de La Voz del Interior, viajamos a Neuquén en 2007 para conocer a un niño mapuche, también retratado”.

Con estas pinturas, la artista puso el foco en la defensa de los derechos de todos los niños y niñas, de allí su elección de rostros de distintas condiciones sociales y puntos del país.

Hoy, Adelia Setto reflexiona sobre el camino realizado: “Yo voy por la vida recolectando amores. Llevo conmigo los seres que conocí en otras latitudes, a los niños y profesionales de Añil, a los chicos que pinté”. Y concluye con una frase contundente: “Considero que vivir es un acto de amor y de valentía que se lleva adelante entre todos”.

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