SAOCOM 1B: al espacio en plena pandemia

Te contamos los detalles del satélite con sello cordobés que se lanzó el pasado 30 de agosto.

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Cabo Cañaveral, Florida. Domingo 30 de agosto. La atención del mundo está puesta en la pandemia y sus efectos. Las noticias hablan de los avances en las vacunas que se están desarrollando. Mientras, varios grupos de expertos están pendientes de un hecho trascendental: el lanzamiento del satélite SAOCOM 1B, la primera misión operada en forma remota y distribuida por el equipo operaciones de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales en Falda del Carmen y el equipo de soporte a operaciones de la empresa INVAP en Bariloche y Córdoba.

Quiso el destino que la fecha coincidiera con la de un hecho significativo en la historia espacial: se cumplían 36 años del primer lanzamiento del transbordador espacial Discovery, en la misión STS-41-D, con dos satélites de comunicación a bordo, ocurrido un 30 de agosto de 1984.

La emoción desborda a quienes trabajaron arduamente en semejante proyecto. Esta vez, solo pudo ser expresada con un gran abrazo virtual en ese momento cúlmine por el que se trabajó durante años.

El proyecto involucró a unas 800 personas que forman parte de las empresas y organismos involucrados, tales como la CONAE, INVAP -contratista principal del proyecto-, la firma pública VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica y el Laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata entre otras 80 firmas que participaron como proveedores; cada una hizo posible la puesta en órbita del satélite por el que trabajaron durante 10 años. Pero cabe destacar que esta misión ya estaba en los planes desde hace más tiempo: fue incluida por la CONAE en su Plan Espacial Nacional de 1994.

El lanzamiento y puesta en órbita es la etapa más visible, pero por detrás hay un arduo trabajo que implica prever contingencias, testear componentes, comandos y, más de una vez, dar marcha atrás, corregir y volver a empezar. Es un enorme equipo de personas, un engranaje complejo que dedica largas jornadas de trabajo y descansan solo cuando logran sortear los obstáculos que se presentan. Con este satélite en particular hubo varias postergaciones, y la pandemia puso a prueba la ansiedad de todos los involucrados, algo que no estaba en la mente de quienes están habituados a anticiparse a un sinnúmero de contingencias.

Los SAOCOM, hermanos poderosos

El SAOCOM 1B orbita a una velocidad de 7,5 kilómetros por segundo -unos 27000 km/h- y, al igual que su hermano SAOCOM 1A, lanzado exitosamente en octubre de 2018, pesa 3 toneladas y tiene una vida útil estimada en 5 años, la que puede extenderse algunos años más en función de la degradación de los componentes que lo integran. Esto es debido a que el ambiente donde opera es bastante hostil, en una órbita que se encuentra a unos 620 kilómetros de la tierra.

¿Por qué se llama así? La palabra está formada por las siglas de Satélite Argentino de Observación COn Microondas, nombre que se le dio a la misión que tiene como principal objetivo observar la tierra con radar, una tecnología que sólo Japón y ahora Argentina disponen en el mundo.  Con una antena radar capaz de captar datos en cualquier condición meteorológica -ya que puede ver a través de las nubes- tanto de día como de noche, ambos satélites van a colaborar con la gestión de emergencias y el desarrollo económico de nuestra región.

El principal producto de la Misión SAOCOM son los mapas de humedad del suelo, muy útiles para la actividad agropecuaria, porque dan información única sobre las condiciones del suelo más propicias para la siembra o la fumigación, entre otros datos vitales  para el sector. El SAOCOM 1B se sumó a su gemelo y a cuatro satélites italianos que conforman la constelación SIASGE (Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias). Todos ellos en conjunto obtienen información complementaria, ya que los satélites italianos “ven” a nivel de superficie y los argentinos hasta 2 metros de profundidad. Esto permite aumentar la frecuencia y cantidad de información para, entre otras cosas, la detección y seguimiento de la evolución de catástrofes.

Con la serie SAOCOM de la CONAE para observación de la Tierra y los ARSAT de la empresa ARSAT para telecomunicaciones, Argentina integra el exclusivo grupo de países capaces de construir satélites.

¿Para qué servirán los datos?

Los datos brindados por SAOCOM podrán ser usados para:

– Generar mapas de humedad del suelo -para uso en agricultura e hidrología- y mapas de riesgo de inundación, y de riesgo de incendios.

– Determinar riesgo de enfermedades de cultivos.

– Prever escenarios para decisiones de siembra y fertilización.

– Determinar agua disponible en nieve para riego.

– Estudiar el desplazamiento de glaciares.

– Estudiar el desplazamiento del terreno, pendientes y alturas, entre otras aplicaciones.

Diego Fonseca, ingeniero y coach ontológico

Diego vive en La Calera pero sus raíces están en barrio Residencial Vélez Sarsfield, donde se crió. Es ingeniero electrónico, egresado de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y, según cuenta, nunca se imaginó que trabajaría en una misión espacial aunque siempre le gustó todo lo relacionado con la física.

Trabaja en Invap desde el año 2013, la empresa que construyó el satélite. Allí, Diego se desempeña como Ingeniero de Operaciones. Su tarea es gestionar la base de datos y programar los telecomandos necesarios para que el Saocom recolecte y envíe la información para la que fue programado.

Se trata de un trabajo sumamente complejo que enfrenta desafíos, tales como enviar los ajustes necesarios en tan solo 10 minutos, que es el tiempo durante el cual se puede establecer una comunicación con el satélite desde Tierra.

Diego recuerda con emoción el momento en que vió la búsqueda de la empresa y se animó a postularse, pese a no tener experiencia en proyectos espaciales. Con el Saocom 1A ya avanzado, Diego fue seleccionado para el proyecto. Cuenta que luego de recibir la noticia, esa noche, miró al cielo pensando: “¡Voy a trabajar en algo que va a estar orbitando alrededor de la Tierra!”

Hoy intenta transmitir a jóvenes que lo que él logró es posible para cualquiera que estudie y trabaje para eso. Con esa intención ha dado charlas a alumnos de colegios.

Como si todo esto fuera poco, este joven profesional se hizo el tiempo para estudiar y recibirse de coach ontológico, desarrollando así una faceta que descubrió que le era innata.

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